martes, 28 de abril de 2009

Día Internacional de Concienciación Sobre el Ruido


Recogiendo afirmaciones vertidas en el informe sobre contaminación acústica del Defensor del Pueblo, es cierto que “los jueces y tribunales van por delante de las administraciones públicas en su concepción del ruido como agente contaminante grave cuya producción sin control supone jurídicamente también un atentado grave a los derechos fundamentales; y cómo las administraciones no tienen en cuanta este adelanto ni sus posibles efectos (condenas judiciales cada vez más frecuentes)”.
Es ya firme la doctrina y está sentada la jurisprudencia de cómo afecta a los derechos fundamentales, a la integridad física y moral y a la intimidad e inviolabilidad domiciliaria, el excesivo ruido que algunos ciudadanos se ven “ilegalmente obligados” a soportar. No es demostrar esto el interés fundamental de la presente, por lo que no nos extenderemos, toda vez que toda persona sensata ha de reconocer que la contaminación acústica causa un daño físico y psicológico a los que la sufren. Esto es fácilmente demostrable y muchos de los que la padecemos estamos dispuestos al estudio correspondiente que demostraría tal afirmación: los más mayores no conciliamos el sueño; nuestros pequeños se retuercen inquietos en sus camas; los adolescentes se levantan con dolor de cabeza, etc. etc.
Sin embargo estamos obligados a recordarlo, pues nuestra administración local (y también la Autonómica, no lo olvidemos) da la impresión (y algo más) de ser impermeable a estas concepciones y ni siquiera intenta paliar el daño que algunos ciudadanos sufren. Hay que destacar la inactividad del Ayuntamiento cuando muchos vecinos afectados hemos denunciado la continua desatención por la Administración de sus obligaciones, con permisividad frente al reiterado incumplimiento por los locales radicados en zonas residenciales de los ruidos máximos autorizados y los horarios de cierre, la dedicación de ciertos locales a actividades para la que no están autorizados, etc. lo que representa una autentica inaplicación de la legislación vigente, con total degradación del ambiente circundante, degradación que no resulta sólo de los ruidos producidos por los locales, sino fruto de una acumulación de diversas fuentes de contaminación acústica: Sonar de vocinas, petardos, motos sin silenciador, voces, cánticos, música en los coches, vehículos anuncios, de los que el propio Ayuntamiento se lucra, y un largo etc.
Es hora de decir: BASTA.

La Plataforma Estatal de Asociaciones Contra el Ruido y Actividades Molestas, a la que esta Asociación pertenece, ha remitido un documento a las distintas autoridades Estatales, Autonómicas y Municipales. este documento se puede ver en nuestro sitio en el enlace de la izquierda DÍA INTERNACIONAL DE CONCIENCIACIÓN

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