martes, 16 de marzo de 2010

La Madrila

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CÁCERES
El portal más visitado de la Madrila
15.03.10 - 00:11 -
M. M. N. | CÁCERES.

Vecinos del número 2 de Santa Teresa de Jesús llevan «más de 20 años» aguantando ruidos, deposiciones y restos de todo tipo en las noches del fin de semana.
La comunidad coloca un foco de luz para evitar que sea utilizado como inodoro
Viven en el corazón de la movida. Lo saben y lo sufren. Y lo que parece más preocupante con vistas al futuro, están condenados a seguir sufriendo. En esa tesitura se encuentran los 20 vecinos que habitan el bloque número 2 de la calle Santa Teresa de Jesús, en plena Madrila. Sus casas se encuentran en un lugar privilegiado. Privilegiado para sucumbir a ruidos y visitas inesperadas cada noche de fin de semana. Son visitas de extraños que dejan restos de todo tipo, entre las que se incluyen bebidas, papelinas vacías de droga y, sobre todo, deposiciones. «A veces esta zona parece un váter», se queja Eutiquiano Mendo, uno de los afectados.
La película ya la conocen de memoria. Comienza cada noche de jueves y se intensifica durante la madrugada del sábado al domingo. Los damnificados lo tienen muy claro.
Quien quiera ver el espectáculo de cómo queda el rincón que hay entre el negocio situado junto a sus casas, el pequeño jardincillo y la entrada al número 2 de Santa Teresa de Jesús debe acudir cualquier mañana después de la movida. «Lo dejan todo perdido, hecho un desastre. Es algo tremendo, porque te encuentras aquí de todo. Al menos ahora no se ven jeringuillas, lo que sí aparecen son papelinas, vasos tirados y restos de orín», describe con la mirada fija en el suelo de la puerta de acceso Eutiquiano.
Se atisba un color amarillento negruzco y cuando el interlocutor pone cara de no saber qué es, este hombre de 68 años que lleva viviendo en el bloque «desde que se construyó hace más de 40 años» tira de lógica y apabulla: «Eso es lo que han hecho tantas y tantas meadas en la entrada de casa, estropear la puerta. Mira el suelo», resume.
Eutiquiano es natural de Arroyo de la Luz aunque se vino a vivir a Cáceres. Es un vecino de la Madrila de toda la vida y allí lleva sufriendo, también, «durante más de 20 años». Encuentra la solidaridad y comprensión de Antonio Durán, el incansable presidente de la Asociación Cacereños contra el Ruido. Su cruzada parece una causa perdida, pero ellos siguen dando batalla en todos los frentes: el de la Administración Pública, la Justicia y los medios están en primer plano.
Policía
«Llamamos a la Policía y viene, pero luego todo vuelve a ser igual. Hemos presentados denuncias y por las mañanas vienen los operarios de Conyser y recogen toda la basura, pero esto no es de recibo». Eutiquiano Mendo habla por su boca aunque traslada el problema de sus vecinos de bloque, que han debido acordar en comunicad colocar un foco que permanece iluminado por la noche y que es la última medida de alcance que se les ha ocurrido para tratar de ahuyentar a tantos visitantes extraños. La visibilidad ha aumentado y gracias a ello las visitas han remitido.
«No sé si es que los servicios de los bares están llenos o que los cierran, según nos dicen. Lo cierto es que todos vienen aquí a reunirse, a hacer sus necesidades...». Su discurso se endurece. La mirada de este viudo, amable y cercano parece un poco más triste. Señala ahora hacia el foco y dice que confía en que gracias a él se reduzcan los movimientos en el portal. El número 2 de Santa Teresa, posiblemente, el más visitado de la Madrila.

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