miércoles, 21 de marzo de 2012

¿Es infundada nuestra querella? Recordando el 2009



Un día ya lejano de octubre de 2009, después de haberme entrevistado yaBlogger con él, Fernández Vara escribía en su Blog, con el título Un sábado especial:

 Hoy está siendo un sábado muy especial para mí. No tenía ni idea de que iba a ser así hasta esta mañana. Me levanté con menos prisa que otros días. Desayunamos María Luisa, Guille y yo juntos. Yo, mis tostadas de pan integral y ellos unos bollos caseros que ayer me regalaron en mi visita al pueblo de Casas de Don Antonio. Me bajé al despacho, hice unas llamadas pendientes y leí varios documentos. Luego nos fuimos a dar una larga caminata por los alrededores del Guadiana a su paso por Mérida. Escuché música. El último disco del Desván del Duende. Sencillamente genial. Os lo recomiendo. Comimos también los tres juntos. Echamos mucho de menos a Teresa que este fin de semana no ha venido. Después nos fuimos al cine. Acabo de llegar. ¡Un día muy especial!
Anoche estuve viendo el discurso del Principe de Asturias en la entrega de los premios que llevan su nombre. Me pareció una intervención para analizar y valorar en profundidad.
Uno de los premios fue para Raymond Samuel Tomlinson. Es el padre del e-mail y de la @. Tiene por tanto mucha culpa del nuevo mundo en el que vivimos. Y de que nosotros estemos aquí, discutiendo, polemizando o simplemente hablando. Anunció que INTERNET llegará a todas partes, incluso "la encontraremos en las puertas de los garajes". Le voy a mandar un mail para preguntarle el secreto que esconden las puertas de los garajes...
Y mañana iré a Madrid a ver a mi viejita. Espero que sea un día tan especial como hoy, aunque quizá sea pedir demasiado...
Me acuerdo mucho de los que no pueden tener días especiales, como el mío de hoy, por no tener trabajo.
Un abrazote y buena semana amigos y amigas
Guillermo
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No pude por menos que comentar en su Blog cómo había sido mi fin de semana:
Querido Presidente, no sabe como le envidio y lamento no poder decir lo mismo. Para mi hoy sábado ha sido igual que todos. Me levanté tarde, a eso de las nueve, con fuerte dolor de cabeza. También de cuello pues tuve que "mal dormir" en el sofá del salón, único lugar donde se escuchan con menos intensidad los ruidos procedente de locales y de la calle.
¡Ah! también le envidio por escuchar la música que libremente elige. Yo tengo que escuchar la que otros ciudadanos me colocan. Ayer por ejemplo estuve escuchando un grupo que actuaba en un bar frente a mi casa, que se llama Tubos. El grupo no sé como se llama, pero se le oia perfectamente, pues además el bar estaba con las puertas abiertas.
Tampoco fue mejor el viernes. Ese día me levanté a las 3'40, desesperado bajé junto al local que tengo debajo y comprobé que, a pesar de tener las puertas cerradas, la música y la algarabía continuaba en su interior. Entonces me espliqué por qué oía en mi cama ese insoportable bum, bum que me impedía dormir. Me dirigí a la patrulla de la Policía Local que se encontraba en las inmediaciones (con tres agentes) y les pedí que intervinieran. Un agente, con los brazos cruzados, casi sin mirarme me dijo: "esa no es nuestra misión", al preguntarle ¿entoces cual es?, en la misma posición me respondió "Eso es de los de paisano". Entoces ¿qué hago? le pregunté. La respuesta fue encongerse de hombros. Desde allí mismo telefoneé al 092, y me dijeron que darían aviso. En ese momento llegó otra patrulla. Yo me marché hacia el local que me torturaba y allí esperé 23 minutos sin que llegara ningún agente. Vi una patrulla de la Policía Nacional, les hice señas y pararon. Pero ¡sorpresa!. Tampoco era su competencia: "eso es de la Local", me dijeron. A la vista del cabreo que se me adivinaba (creo que lógico) y viendo que me dirigía hacia la puerta de emergencia del bar (por donde entraban y salian los clientes) y quizás "compadecidos", me dijeron: "espere, espere, que ya vamos nosotros". Llamaron a la puerta e hicieron desalojar el bar. Eso sí, sin denunciar infracción alguna, a pesar de ser las 4'15 de la madrugada y ser manifiesta la infracción cometida. "Nosotros no podemos denunciar", me dijeron, mintiendo por ignorancia, pués no sólo es competencia de la Policía Nacional, sino que es competencia propia y específica. A las 4'20 llamé nuevamente al 092, simplemente para decirles que ya no era necesario que enviasen a nadie, pues la Policía Nacional había desalojado el local. ¡Sorpresa! no me respondieron a pesar de insistir en mi llamada.
Regresé a mi csa, en mi querido sofá intenté dormir algo, lo que conseguí sobre las 6'30. A las siete sonó el despertador y me levanté (con gran esfuerzo), para preparar el colacao con cereales a mis hijos (de chocolate para el pequeño, y de muesli crujiente para el mayor). A las ocho cuando se habían marchado me acosté en mi cama, pero aún seguian pegando berridos bajo mi ventana, y para colmo la máquina de la limpieza hacía un ruido insoportable mientras retiraba los restos de la juerga y desinfectaba los rincones, esquinas y aceras del orín.
Lo más triste, Sr. Presidente, es que el martes ya empezó el follón, por lo que algunos sólo hemos dormido de un tirón dos días.
Por eso hace tiempo que no disfruto mucho mis días, y no sabe como le envidio.
Saludos y que tenga muchos días especiales.
Antonio Durán
24 de octubre de 2009 23:41

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