jueves, 2 de julio de 2009

Estudiantes, precisamente de Derecho

Es miércoles de un caluroso mes de junio, pero es imposible dormir con las ventanas abiertas. Los energúmenos que se encuentran en la plaza de Albatros no paran de jalear y dar voces. A las seis de la mañana, aún con las ventanas cerradas, se escucha el griterío y esa fatídica estrofa del himno del joven borrachuzo:

¡Alcohol, alcohol, alcohol!
Hemos venido a emborracharnos
y el resultado nos da igual

El problema no es sólo ese. El problema es que a las autoridades in-competentes también les de igual, pues, al margen del daño que los propios jóvenes se causen, es el daño que al vecindario se le causa lo que a una autoridad verdaderamente competente le debería importar. Pero claro no se ocupan los puestos públicos para eso, tal como debería ser.

Desposeído ya de mi derecho al descanso, decido dar una vuelta, un paseo matutino y comprobar in situ qué tipo de personaje puede andar gritando semejantes tonterías y molestando de esa forma. La sorpresa es mayúscula, indignante y decepcionate. Dos jovencitas se encuentran subidas en el pedestal de la estatua de Hernán Cortés, y mientras se gravan o fotografían con su móvil, gritan: ¡Vivan los de Derecho!

Queridas inconscientes y analfabetas funcionales, la palabra Derecho se deriva de las latinas "rectum, dirigerem o regerem, y estas a su vez de la raiz aria "rj", que expresan idea de guiar, regir o gobernar. Lo recto supone la línea de conducta que debemos trazarnos en la vida para realizar sólo lo que consideremos justo y bueno.

Pero claro, lo realmente decepcionante es que este tipo de gentecilla, que los que nos gobiernan están alimentando, algún día, después de cinco, seis o diez años consigan terminar la carrera, y entonces algunos con su titulo bajo el brazo opositen para funcionario del Estado, de la Junta, del Ayuntamiento, o bien mediante la fácil triquiñuela de pertenecer a un partido político, ocupen un puesto de "responsabilidad" como autoridad "competente". Y entonces aplicarán el dirigerem o regerem, pero por su mediocridad, su falta de responsabilidad, labrada año tras año, mientras ciertas autoridades académicas y educativas no supieron (o no quisieron) inculcarles sentido común, no trazarán esa línea de justicia y bondad, y entonces estaremos aún más desprotegidos.


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