jueves, 16 de junio de 2011

A LA AUTORIDAD QUE CORRESPONDA. UN CASO MÁS DE PASIVIDAD, INACTIVIDAD Y DESIDIA.

El eterno problema de contaminación acústica en el barrio de La Madrila (Cáceres) parece ya un tema recurrente, para que de vez en cuando algún artículo de periódico local recuerde el sufrimiento de los vecinos de este céntrico barrio de Cáceres. Pero eso es todo. Ahí se queda, como fiel reflejo de la incompetencia de la Administración –principalmente la Local, pero sin olvidar la que le corresponde a la Autonómica - para solucionar o erradicar de una vez por todas este grave problema, que afecta a la normal convivencia, a la salud y a los derechos fundamentales de unos vecinos que llevan sufriendo este acoso delictivo la friolera de treinta años.

De vez en cuando también vemos descargos del político de turno que en la prensa se descuelga con supuestas medidas adoptadas por su autoridad, o por el gobierno del que forma parte. Nada más lejos de la realidad. El ya enquistado problema continúa. Los bares de la zona no cumplen nunca los horarios; los locales realizan una actividad para la que no cuentan con licencia, ninguno cumple las medidas de insonorización, y otros han simulado su insonorización y la autoridad Municipal le ha concedido licencia, etc. etc. Todo esto es demostrable y el que tenga dudas puede consultar la documentación en poder de la Asociación Cacereños Contra el Ruido.

Sirva de ejemplo el siguiente: Bar “La Cancha”, “Manuel’s”, “Sala Dabar”, “Tacones” y “Poker”, sucesivos nombres con los que se ha conocido el local existente en la calle Santa Teresa de Jesús, y los distintos e ilegales cambios de titularidad que se han concedido.

Sobre este local los vecinos, en su desesperación, han formulado hasta un total de nueve denuncias escritas ante el Ayuntamiento, dos ante la Junta de Extremadura, una en la Subdelegación del Gobierno, y una en el Juzgado de Guardia, desde enero de 2009 hasta marzo de 2010, al margen de las telefónicas. “Según medición de ruidos efectuada por la Policía local el ruido que transmitía al interior de un domicilio el equipo de música de citado establecimiento era de 42’6 dB(A). Existe un Informe Técnico de los Arquitectos responsables del Ayuntamiento, de fecha 6 de noviembre de 2009 en el que se informa que “Por lo tanto y a la vista de los informes el establecimiento debería estar cerrado al incumplir ampliamente los niveles máximos permitidos para horario nocturno y para la actividad que cuenta con licencia, tanto para niveles de recepción interno como externo y ser reiterativo a lo largo de varios años”. Al margen de varios expedientes por ruidos (que no han sido resueltos), el Ayuntamiento “inició expediente de caducidad de licencia, con fecha 03-11-2010, por haber permanecido cerrado por más de 6 meses, con adopción de medida cautelar de precinto de equipos de reproducción sonora”.

Pues bien, a pesar de todo ello, el local ha reabierto sus puertas con un nuevo titular y nombre, y con el mismo ruido e irregularidades. Ante este hecho una comunidad de vecinos afectada ha dirigido escrito al Ayuntamiento el día 1 de junio, con el acostumbrado silencio administrativo como respuesta. Tampoco han tenido respuesta las llamadas telefónicas de vecinos que no pueden descansar en su propio hogar, salvo la presencia de Policía Local del GES, que solo ha servido para confirmar los hechos denunciados. La nueva actividad (ilegal) sigue incumpliendo, con una actividad para la que no cuenta con licencia, con un ensordecedor ruido, y con el horario de cierre, continuando con la artimaña de apagar las luces exteriores y cuando ven una patrulla de la Policía bajan la persiana, permaneciendo así hasta las cinco de la madrugada. Ha pasado una semana y que sepamos aún no se a adoptado medida alguna, ni siquiera cautelar.

¿Acaso no es esto pasividad, inactividad y, por qué no decirlo, desidia de la Autoridad competente?

Antonio Durán

Presidente CCR

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